Saludos y bendiciones queridos Hermanos en la fe.
Humildad, una de las más importantes enseñanzas de nuestro amado Maestro Jesús; A lo largo de los evangelios vemos:
Su origen, Nazaret, que era un lugar tan poco importante que Natanael llega a decir:
“¿de Nazaret puede salir algo bueno?”. Juan 3:46.
Su nacimiento, “acostado en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”. Lucas 2:7
Su Bautizo, por parte de Juan, el cual se oponía a ser quien bautizara a Jesús pues se consideraba, ¡¿Y quién nó?!, “indigno de llevar su calzado”, y que debía ser Jesús quien lo bautizara. Mateo 3:14
Sus primeros discípulos, hombres comunes sin títulos nobiliarios ni cargos políticos.
La entrada en Jerusalén, “Sobre un pollino, hijo de animal de carga”, es decir nó sobre un carruaje o un caballo como hubiera sido lo usual en esa época. Mateo 21.7.
Lavatorio de pies a sus discípulos, a lo que Pedro le dijo: “no me lavarás los piés jamás”, Juan 13.8, porque esa era una labor que no correspondía a las personas relievantes.
Su crucifixión, entre delincuentes.. Marcos 15.27-28
Amados hermanos, como hemos visto, Jesús obraba de manera humilde y cuando hablaba decía:
“Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos”, Mateo 5.3
“El que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande”, Lucas 9:48
Y qué nos dice el Dios Altísimo sobre la humildad:
“Él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio”. Job 37:24
“Jehová exalta al humilde,Jehová es excelso y atiende al humilde” Salmos 51:17, 138:6.
Hermanos, a efectos de Sanidad, los invito a grabar en su corazón, todo el Salmo 51, hasta el versículo 17.
Debemos ser igual al Maestro, el cual en Mateo 11:29 nos dice:”yo soy manso y humilde de corazón”.
Nuestro Amado Maestro Jesús, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte en cruz.
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Filipenses 2:6,11.
Bendiciones del Altísimo para mis hermanos en Cristo.
Hno. Ricardo.
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